De acuerdo con las cifras del informe, además de las áreas naturales que cambiaron su uso, cerca de 236.500
hectáreas que en el 2012 estaban en condición de ‘seminaturales’, es decir, cuyos bosques estaban
fragmentados o afectados en algún porcentaje por los incendios forestales, para la observación, con
imágenes satelitales del 2014, ya estaban completamente transformadas.